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RTVC, así no

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Desde Nueva Canarias hemos participado activamente en el debate parlamentario sobre el nuevo modelo de Radio Televisión Canaria (RTVC). Contribuyendo con nuestras enmiendas a un texto final que consideramos satisfactorio, que supone un profundo cambio para avanzar haciaunos medios de comunicación públicos plurales y de calidad, así como para dinamizar el sector audiovisual canario. Sin embargo, los primeros y trascendentales pasos en la aplicación del nuevo marco legal están resultando muy decepcionantes y ponen en peligro los objetivos por los que se creó la ley.

En efecto, nos parece completamente equivocada la manera en la que los tres grupos mayoritarios del Parlamento de Canarias, CC, PP y PSOE, han abordado la constitución del Consejo Rector de la RTVC. Reproduce los errores del pasado, con un reparto partidista del mismo, cuando la ley apuesta por generar un equipo directivo profesional, independiente y con capacidad para abordar los grandes retos que corresponden al órgano rector.

Según el texto legal aprobado a finales de 2014 por el Parlamento con el rechazo del PP, el Consejo Rector es el órgano colegiado de administración y gobierno de la RTVC. Debe estar integrado, según específica la ley, por personas “de reconocida cualificación y experiencia profesional”. Capaces, además, de dirigir, con elevada autonomía, un órgano que gestiona unos 40 millones de euros anuales de dinero público.

Sus funciones son muy relevantes: representación y administración del ente público RTVC, nombrar y cesar el equipo directivo de primer nivel de RTVC, aprobar la organización básica del ente, supervisar la labor de dirección de RTVC y de sus sociedades, desarrollar los principios básicos de producción, aprobar las cuentas anuales y el anteproyecto de presupuestos…

Asimismo, entre otras, el Consejo Rector tiene la responsabilidad de aprobar la creación, composición y funciones de los órganos destinados a garantizar el control interno y la independencia profesional de los servicios informativos, así como la participación de la sociedad civil.

Desprestigio

Me parece muy negativa la manera en que se han ‘repartido el pastel’ del Consejo Rector, de manera absolutamente partidista, y no dudando en incluir en el mismo a personas que no tienen la capacidad ni la formación necesaria, o incluso que presentan como exclusivo mérito la pertenencia a un partido. Por eso expresamos nuestro rechazo en la comisión parlamentaria de Control de la RTVC y lo haremos, asimismo, cuando se vote la propuesta en el pleno de la Cámara.

Uno de los cambios que supone el Consejo Rector sobre el anterior consejo de administración es justamente su profesionalización. Y no se trata sólo de poseer un título académico sino de acreditar la capacidad para desempeñar la compleja y delicada tarea de tan relevante organismo. Este tipo de decisiones partidistas, sectarias, de enchufismo, de colocación de auténticos comisarios políticos, de saltarse las condiciones establecidas en la legislación recién aprobada, son las que tanto contribuyen al actual y grave desprestigio de la actividad política.

Y también ayudan, en este caso, al deterioro de los medios de comunicación públicos, dando alas  a los que cuestionan la necesidad de su existencia y rebajando gravemente su credibilidad. Así como mostrando que algunos sólo pretenden continuar con el control y manipulación de una televisión y una radio que pagamos todos los canarios y que debe estar al servicio de la mayoría, no al servicio de unas siglas o de un futuro pacto de Gobierno.

Considero muy importante que la Radiotelevisión Canaria ejerza como auténtico servicio público, no como instrumento al servicio de los estrechos intereses partidistas. Que gane en pluralidad y rigor en sus informativos. Que facilite el trabajo y la independencia de sus profesionales. Que, asimismo, contribuya de forma decidida al desarrollo del sector audiovisual de las Islas, que tiene una gran potencialidad y que ha sido abandonado y maltratado sectariamente en los últimos años. Que apueste por la calidad de sus contenidos, que no pueden sacrificarse por la obtención de niveles de audiencia inmediatos.

Consejo Rector

El primer y trascendental desarrollo de la ley, la elección del Consejo Rector, no va precisamente por el buen camino. Desde el primer momento se están pervirtiendo los objetivos, fines y principios establecidos en la nueva normativa; con la elección de miembros que no cumplen los requisitos mínimos para el cargo. Además, en lugar de apostar por un equipo potente, cualificado y cohesionado, se ha optado por un partidista reparto de estampas que deja pocas esperanzas en el funcionamiento eficiente de tan relevante órgano de dirección. Aunque hay que reconocer que, entre las personas propuestas, también hay profesionales destacados, cualificados e independientes.

Defiendo que los integrantes de los órganos que emanan de los parlamentos sean propuestos por los grupos en función de su peso en la Cámara, deben ser siempre personas cualificadas, con formación, con experiencia, que formen exquipo y que respondan al perfil a cabo. Esto no se va normativaa Leyndan al perfil y las exigencias de la tarea que van a llevar a cabo. Esto no se ha cumplido en la propuesta conjunta de integrantes del Consejo Rector de la RTVC aprobada en la comisión, pese al carácter laxo de los criterios establecidos en la ley.

Desde Nueva Canarias, en este Parlamento y en el que salga de las urnas el próximo mes de mayo, continuaremos en la defensa firme de una televisión y radio públicas de calidad, con informativos plurales, al servicio de los ciudadanos y las ciudadanas de Canarias. Y que apoye de forma decidida al sector audiovisual del Archipiélago.

Lo haremos frente a los que reiteradamente han intentado cerrar la RTVC, como es el caso del PP. Y, también, frente a los que, imbuidos en el más estrecho partidismo, permiten la devaluación y el desprestigio de sus órganos de dirección con decisiones, como esta elección del Consejo Rector, que se alejan del espíritu de la norma. Una buena ley que comienza a tener un pésimo desarrollo que puede hacerla naufragar sin apenas salir del puerto.

Román Rodríguez es diputado en el Parlamento canario y presidente de Nueva Canarias.